EL JUGUETE DE MIS SUEÑOS

EL JUGUETE DE MIS SUEÑOS
¿CUÁL ES EL JUGUETE DE TUS SUEÑOS?

miércoles, 4 de diciembre de 2013

AMIGOS Y JUGUETES O LOS JUGUETES DE MIS AMIGOS



Tengo la culpa. Lo sé. Y de antemano pido perdón. En ocasiones utilizo alguna entrada del blog para exponer otros temas que no tienen nada que ver con los juguetes, las customizaciones, los Madelman o los Playmobil. Intento camuflar esos, mis mensajes, pero creo que no es suficiente y se aprecian el algún párrafo y o en alguna frase suelta. Pues en esta ocasión intentaré disimular los juguetes en pro de un mensaje muy sencillo: la amistad, la soledad y la tenacidad.
 Hace poco fue mi cumpleaños y mi mujer (la mejor del mundo) me preparó una fiesta sorpresa con mis amigos. Estamos pasando una etapa un poco delicada y este tipo de actividades te dan fuerzas y ganas. La gente te quiere y cargas pilas. Como no podía ser de otra manera, mis amigos me regalaron juguetes. Y muchos de ellos juguetes suyos, pero de los suyos, suyos… de esos con los que jugaban de pequeños como yo. Me sentí feliz y sereno en tiempo de tormenta. Me encontré en paz y querido. Es importantísimo tener una vida social rica (no con ricos) sino rica en amigos en los cuales confiar y depositar tus alegrías y penas. Confiar, preocuparte por ellos y quererlos. Es todo un pack. 


En mi infancia y adolescencia jugábamos en la calle o en casa de algún amigo. Teníamos los mismos juguetes y además compartíamos cariño, refugio y confianza, acudiendo a ellos para lo bueno y para lo malo, sin ningún tipo de complejo. Ahora, de mayores, preguntamos a nuestra pareja: ¿y si le pido a Pepito que me ayude en esto? ...como esperando con miedo que nos diga que no, que no puede, que tiene 4 hijos, un trabajo muy estresante y que apenas tiene tiempo para él. Pero idiota, si es tu AMIGO. Seguro que te va echar un cable. Antes, ya de adolescentes, se solucionaban los problemas con tus amigos y tres cañas. La familia y los amigos son fundamentales. Lo triste es que ahora es muy común superar los momentos difíciles con Diazepan, la medicina más vendida en el mundo. Mal vamos.




Por otro lado tenemos miedo a la decepción. ¿Y si es verdad que Pepito tu amigo desde Párvulos, te dice que no puede ayudarte? Y empieza la desilusión y el desencanto. Pero, como decía un psicólogo amigo mío: “Preocúpate por las probabilidades, nunca por las posibilidades”. Es posible que te caiga una maceta en la cabeza y te mate: Sí. Es probable: No. Pues no te preocupes hasta que ocurra, de otra forma te pasará la historia del gato de la rueda del coche… Anticipar el futuro te lleva a la crisis.

En este tramo minúsculo de mi vida un poco complicado, mi mujer me dijo, viendo el apoyo de familiares y amigos: “Ni te imaginas las personas que están pensando, rezando y acordándose de ti, ¿crees de verdad que está pasando lo mismo en el lado contrario? En ocasiones las tragedias de nuestra vida se vuelven diminutas con el tiempo, porque se han convertido en oportunidades. Y ahí están la familia y los amigos, a tu lado, arropando, apoyando. No faltan. Y esa es la suerte que tengo yo. Desde que un amigo me regale sus 30 figuras de Star Wars originales que le he envidiado desde 5º de EGB, hasta que me llame y me diga que qué puede hacer para ayudarme, que todas las noches piensa en mi. Y entonces voy yo y me crezco.



Y poco a poco he aprendido a relativizar los temas que ocurren y no te esperas, a dar valor a lo que verdaderamente lo tiene y a disfrutar con cada mínimo detalle, esos que no nos damos cuenta que existen ni les prestamos atención, porque la vida está para disfrutarla. Es un regalo. Un regalo preciosísimo. Y si además hay juguetes, y esos juguetes te los regala un amigo que te quiere, pues ya está. Contento, feliz y alegre. Todos los días. Todos. Y a lo negativo que le den ( lo siento) porque no estoy solo, ni cuando estoy solo.    



PD.-Ya os dejo disfrutar de los regalos de mi cumpleaños.

PD2.- Gracias a mi familia y a mis amigos.

PD3.- He aprendido que en la adversidad también está la felicidad. Y lo malo se ofrece.

Alberto Martínez Mora.