EL JUGUETE DE MIS SUEÑOS

EL JUGUETE DE MIS SUEÑOS
¿CUÁL ES EL JUGUETE DE TUS SUEÑOS?

martes, 24 de diciembre de 2013

REEDICIONES DE JUGUETES PARA LA CARTA DE LOS REYES

Ya he jugado a esto...

Como desde hace tiempo reviso, anoto y colecciono los catálogos de juguetes de las Navidades. Ya he escrito en alguna entrada a este blog, como han evolucionado los catálogos de juguetes desde los 70 hasta nuestras fechas, destacando el número de páginas y la gama de juguetes que existían, muy inferior a la que podemos encontrar hoy. Antes se repetían los juguetes, año tras año, una y otra vez, ( el día de la marmota) exceptuando las novedades que se podían contar con los dedos y se quedaban en el catálogo para muchos años más. Los catálogos de juguetes son como un resumen de los mejor del año en cuestión de juguetes. Imaginaros uno de esos programas de fin de año, en el que agrupan las noticias más importantes del año, pero sólo de juguetes. Sería fantástico.

Hoy han cambiado mucho estos catálogos, pero existe una curiosidad que hay que destacar y nos hace pensar en lo que verdaderamente satisface a los niños: las reediciones de juguetes que se repiten cada cierto tiempo. Las compañías de juguetes elaboran estudios de mercado y analizan las ventas para averiguar qué juguete ha funcionado y se ha colocado en el top ten de sus ventas. Es sorprendente descubrir que muchos de ellos son juguetes inventados y lanzados hace 30 años, y maravillosamente, algunos de ellos hace más de 50 años, como es el caso de Barbie o El Señor Patata. ¿Qué ocurre? Pues es muy sencillo: a los niños les gusta y motiva desarrollar, inconcientemente, su imaginación y distintas áreas de motricidad y cognitivas, por lo que un juguete que lo consiga, siempre será un éxito. Desde el yoyó, de la cultura Maya, hasta el soldadito de plomo, empleado por grandes (o pequeños) generales, para ver la disposición de sus tropas ( El Risk)







De esta forma y como no podía ser de otra manera, he encontrado algunas reediciones de juguetes en los catálogos del 2013. Me encanta. No sé si funcionarán en cuestión de ventas, pero estoy seguro que los iniciadores y prescriptotes serán los propios padres, que recuerdan con añoranza los buenos ratos que pasaron con ellos. A ellos van dirigidas las campañas de marketing y ellos, que los conocen bien, después de muchas y muchas horas de juego, motivarán a sus hijos a ponerlos en las cartas de Reyes. Me parece genial. Sólo falta que se eduque el gusto del niño (no es lo mismo ser un fantástico químico con el Quimicefa, que convertirte en un doctor loco, sacando piezas del cerebro de un esqueleto) No hay que llegar a esos extremos. Ya sé que era más divertido el Madelman pirata que el espeleólogo. Lo sé y es cierto. Pero jugar con excrementos de las basuras ( no mencionaré el nombre del “juguete”) no es que sea lo más educativo, en todos los sentidos de la palabra.





También podemos encontrar reediciones para nostálgicos y coleccionistas, pero ese es otro cantar… Ya las veremos en este modesto blog.

Desde el Tragabolas, el Perro Rufo, Meccano, Monopoli, ¿Quién es Quién?, Operación, Risk, Cluedo, Nancy, Los Pitufos... hasta los nuevos Superhéroes de Marbel, Subbuteo, Mr Potato, Hundir la flota, Barbie, Scalextric, Autocross, Playmobil, Lego, Cinexin y otros muchos que seguro que recordáis. 

Los padres, máximos responsables de sus hijos, deberían continuar con la magnífica labor de las compañías reeditando los juguetes, pasando infinitas horas jugando con sus hijos. Eso es lo importante de verdad. Ya lo dicho, pero no me canso de decirlo una y otra vez.




























Pd.- No vale reeditar juguetes con una calidad pésima. Producirá el efecto contrario a los padres que iniciaron el proceso de compra, con toda su ilusión. Que tomen nota las marcas que son conscientes que lo hacen. Siento la riña, pero yo me he encontrado una reedición fantástica en la que habían cambiado el mecanismo original por una simple goma, que además debías montar tu. ¡Señores! mi memoria, en cuestión de juguetes, no me engaña.

Pd2.- Con la posdata uno no quiero decir que si se relanza el Ibertren, me siga dando unos calambrazos de órdago.  ¡Ojo!

Alberto Martínez Mora