EL JUGUETE DE MIS SUEÑOS

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domingo, 4 de diciembre de 2016

BELÉN DE PLAYMOBIL Y ÁRBOL DE NAVIDAD DE STAR WARS



PARA LA NAVIDAD 2016-2017 HEMOS REALIZADO UN BELÉN Y UN ARBOL 
UN TANTO ESPECIALES


En está época adornamos todo muestro hogar como símbolo de alegría y felicidad: árbol, luces, ornamentos, flores, etc. Montar el Belén y el Árbol junto a mis hijos es imprescindible y un momento precioso. Además, creo que es importante conocer su verdadero significado y el origen para transmitirlo a nuestros hijos y que disfruten de ese momento, porque la felicidad se encuentra en el mientras y no en el fin. Sí es cierto que nosotros hacemos unos adornos para Navidad un tanto especiales, siendo respetuosos en todo momento.

Origen del Árbol de Navidad y del Belén. 

El Belén es uno los símbolos cristianos más conocidos de las fechas navideñas. Es la representación del nacimiento de Cristo que ponemos en casa. El origen de los belenes se remonta a hace más de ocho siglos, en plena Edad Media. San Francisco de Asís fue el iniciador de la representación del Nacimiento y este hecho fue narrado por San Buenaventura y Tomás Celano: “Tres años antes de su muerte, Francisco quiso celebrar en Greccio el recuerdo del nacimiento del Niño Jesús, y deseó hacerlo con toda posible solemnidad, a fin de aumentar mayormente la devoción de  los fieles. Para que la cosa no fuese adjudicada a manía de novedad, primero pidió y obtuvo permiso del Papa. Francisco, ayudado por un soldado llamado Juan de Greccio, comenzó los preparativos 15 días antes del 25 de diciembre. Eligió un lugar abierto donde pusieron un paño blanco, igual que sobre un altar, y llevaron una gran cantidad de heno. Luego trasladaron un asno, un buey y gran cantidad de otro animales. El 25 de diciembre de ese año se celebró la misa sobre el Pesebre, y el sacerdote gustó un consuelo insólito



El árbol de Navidad se remonta al siglo VIII. San Bonifacio en la Navidad del año 723, se sintió profundamente dolido al ver que los alemanes habían vuelto a su antigua idolatría y se preparaban para celebrar el solsticio de invierno sacrificando a un hombre joven en el sagrado roble de Odín. El obispo Bonifacio tomó un hacha y se atrevió a cortar el roble sagrado. El Obispo se fijó en un pequeño abeto junto a los restos roble caído y lo adornó con manzanas, que simbolizaban las tentaciones, y velas, que representaban la luz de Cristo. Como en aquella época la costumbre popular era meter en las casas una planta de hoja perenne en invierno, el obispo Bonifacio pidió a todos que llevaran a casa un abeto. Este árbol representa la paz, y por permanecer verde simboliza también la inmortalidad; con su cima apuntando hacia arriba, se indica, además, el cielo.

Casi 1.500 años después continuamos con la tradición, quizás con otros adornos, pero manteniendo el mismo cariño, ganas e ilusión. 


























AMM
El juguete de mis sueños