EL JUGUETE DE MIS SUEÑOS

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lunes, 20 de marzo de 2017

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jueves, 16 de marzo de 2017

CÓMO SE TASA UN JUGUETE ANTIGUO DE COLECCIÓN.


Después de unos 15 años coleccionando “profesionalmente” juguetes antiguos, acudiendo a ferias, rastros, mercadillos, casas especializadas, profesionales reconocidos, páginas de subastas famosas y amigos de esta afición, no me queda claro cuánto cuesta un juguete antiguo. Quizás mis dudas radican en que existe una fluctuación del precio según convenga a no sé quién, porque tampoco existe nada científico que así lo dicte y, me temo mucho, que en un gran porcentaje el chollo del compro una ganga a quién no sabe lo que vende, y vendo con un precio alto al que sabe lo que quiere, está a la orden del día. Así, buscando la semana pasada un juego de CEFA en una aplicación del móvil, me encontré el mismo juego con precios distintos con un rango de diferencia de 100€. Sí, habéis leído bien, 100€ de diferencia.

"Las cosas valen lo que alguien quiere pagar por ellas, 
si más ni menos."


Este caso me llevó a pensar que hay mucha gente que no sabe el valor de lo que vende y hay más gente que sabe muy bien lo que compra. Todos me entendéis. Particularmente no me molesta y creo que son las reglas del juego, aceptadas por todos, admiradas por unos y criticadas por otros, pero son las reglas. Estas normas no escritas son muy parecidas en los rastros. Sabes que puedes encontrar un chollo, además sabes que vas a regatear su precio y, si sale bien, te irás a casa con una sonrisa y la extraña sensación de haber estafado al otro, sin haberlo hecho, porque un trato es un trato y las reglas las sabemos todos.

"Es muy importante mentalizar a la población 
que es muy fácil comprar y muy difícil vender." 



Otra cosa es, y esto es lo que me preocupa, que algunos profesionales (que dejan la humildad en el armario y así se denominan) busquen y rebusquen el chollo en todos los canales posibles, regateen, aprieten, vuelvan a apretar sin ningún escrúpulo, mientan y, en definitiva, engañen con tal maestría que el pobre vendedor se sienta como el engañador y no como el estafado. Sí, esto ocurre. Además, al poco tiempo ves el artículo en algún lugar con 100€ de subida. ¿Y por qué me preocupa? Simplemente porque se rompen las reglas, el mercado y el encanto del coleccionismo. Encontrar chollos para tu colección particular, sí. Encontrar chollos para revender a precio de mercado, sí. Encontrar chollos para intentar estafar a tu vecino, no. Rotundamente no. Claro está que al estafador te lo encuentras en esta afición y cualquier otra profesión o ámbito.



"No fiaros del estado del juguete porque esté como esté, 
puede ser muy útil para alguien."

Después de toda esta parrafada no entramos en miga, o quizás no quiera entrar en profundidad en la tasación de juguetes antiguos, porque realmente no hay método empírico para tasar juguetes. No, no lo hay. Depende de tantos factores que lo que puede servir hoy, puede que no sirva para mañana. Las cosas valen lo que alguien quiere pagar por ellas, si más ni menos. Y esta conocida sentencia la aprendí hace muchos años, cuando pregunté a uno de mis hermanos por el precio de un friso griego original, que tenía encima de la chimenea de su casa. La respuesta de mi hermano fue: -“No tengo ni la menor idea, puede que mucho, puede que poco y mañana puede que nada. El friso vale lo que alguien quiera pagar, y primero hay que encontrar a ese alguien.” Con esta lección aprendida, vamos a dar unas leves ideas de cómo tasar un juguete antiguo, que estarán basadas en el sentido común y en el criterio, porque no existe nada más.



La antigüedad del juguete. Está claro que cuando más antiguo el precio es más alto. Como todo.

Las unidades del juguete en el mercado. Todo lo escaso es caro, porque de otra manera los coches serían de oro y los anillos de acero. Si se fabricaron pocas unidades del juguete o, simplemente, apenas existen unidades, el juguete será caro.

Por si sirve de ayuda, existe una medida internacional para definir el estado del juguete, para que desde la Isla de Pascua hasta Robledo de Chavela, los coleccionistas se hagan una idea del estado del juguete aún sin verlo: C-10 (Excelente, tanto artículo como envase) a C-1 (Bastante deteriorado).





Estado del juguete. Un juguete no jugado es único. Si además atendemos a los otros dos puntos anteriores: Es antiguo, había pocos y no se ha jugado nunca con él, estamos delante de una joya. Como todo.

Embalaje. Caja. Blister. Si el juguete permanece en su caja original, con instrucciones, manuales y demás complementos, es el argumento perfecto para encarecer el artículo. ¿Qué niño del mundo y de cualquier centuria recibe un regalo y no lo abre? O quién iba a decir que ese juguete no se iba a vender, terminaría en un almacén durante años, para más tarde acabar en las manos de un coleccionista. 

Curiosidad o particularidad. Ser el primero en algo siempre ha sido de excepción. Si un juguete es curioso por haber sido el primero en representar un esquimal, tener pilas, soltar humo, etc. será particularmente curioso.

Demanda y modas. En esta afición también existen las modas, así el simple hecho de que se estrene la última película de los Power Rangers en breve, sin duda subirá la demanda y los precios de las figuras de Bandai de los 90.

Paradojas. En este caso la demanda y la antigüedad del juguete se cruzan para crear una paradoja curiosa. Así, una figura de acción de los 80 en PVC puede ponerse de moda por la razón X y duplicar en precio a un juguete de hojalata del  siglo XIX. 
Curioso pero cierto.


Juguetes donantes. Son juguetes que aunque estén deteriorados pueden servir de donantes de piezas para otros iguales. Todos los puntos anteriores no nos sirven si lo que tenemos es un juegue que, aunque destrozado, puede servir a un coleccionista para completar el mismo juguete de su colección. Así que no fiaros del estado del juguete porque esté como esté, puede ser muy útil para alguien.

Complementos. Como en el punto anterior, aunque sólo tengamos complementos de un juguete pueden tener una cotización muy alta en el mercado, puesto que puede ser la pieza faltante del coleccionista. Nosotros llevamos años buscando la “Thompson” (metralleta) de Madelman.


Nostalgia. Hemos llegado a los últimos puntos y más importantes. La nostalgia  por un juguete y la necesidad de volver a tenerlo, tocarlo y comprarlo, seamos coleccionistas o no, es lo que verdaderamente encarece el precio del juguete. Recordemos que las cosas valen lo que alguien esté dispuesto a pagar por ellas. Los demás puntos sobran.

Necesidad de venta. Por otro lado, tenemos la necesidad de venta del artículo por parte de vendedor. Si urge vender (por desgraciados motivos) los juguetes bajan mucho la cotización. Este último punto sirve tanto para el hombre de la manta del mercadillo, como para el gran coleccionista o tienda que liquida su colección. Es muy importante mentalizar a la población que es muy fácil comprar y muy difícil vender. 



Como ya comentamos desde el principio, estos puntos iban a servir de muy poco para saber cuánto valen los juguetes que tienes en la casa de tu madre (¡Mi madreeeeeeee!), pero por lo menos te harás una idea de cómo se funciona ahí fuera, aún con la fluctuación incomprensible de los precios de los juguetes antiguos, como de las empresas en el IBEX 35.



PD.- Mi mayor miedo cuando me muera es que mis hijos vendan mi colección de juguetes, por el precio que dije que me costó.  

AMM
EL JUGUETE DE MIS SUEÑOS